PERSECUCIÓN POLÍTICA EN LA UNIVERSIDAD CENTRAL

Intervención de la Doctora Ximena Baño Narváez, en el acto de solidaridad con los perseguidos políticos de la Univeridad Central del Ecuador, realizado en el Auditorio de la Facultad de Filosofía. 

“Si el presente es de lucha, el futuro será nuestro” Comandante Che Guevara.

La histórica Universidad Central ha sido, es, y será por siempre la conciencia crítica de los pueblos, su aporte va más allá de la academia, ha sido el centro del debate de ideas, la cuna donde se han gestado varios procesos de cambio social y la voz altiva de los que no tienen voz; en este centro de estudios se han formado hombres y mujeres que con su acción han marcado el destino de nuestra Patria, han asumido el compromiso de liberarla y han entregado su vida por transformarla, Milton Reyes es el mayor ejemplo del joven universitario, rebelde por naturaleza, solidario por vocación y amante de la libertad por propia decisión.

Esta universidad ha pretendido ser acallada y desmovilizada desde siempre, no solo los gobiernos dictatoriales, sino los representantes de las oligarquías han pretendido convertirla en su cómplice para perpetuarse y hegemonizarse en el poder, para acrecentar su sometimiento, para mantenerla ajena a la realidad social, política y económica de nuestros pueblos, para mantenerla silente ante las injusticias, ante la corrupción, ante las inequidades sociales.

Ahora en contubernio con el gobierno de la “participación ciudadana” se pretende desmovilizarla, centrarla en la ciencia por la ciencia, en una ciencia sin conciencia, en una universidad alejada de las necesidades de los más pobres; en una universidad centrada en el desarrollo de competencias, en donde solo unos pocos tienen acceso a ella; en una universidad alejada de los principios que nos hacen más humanos, como la solidaridad, la equidad, la libertad, la justicia; en una universidad que solo busca acrecentar las brechas económicas para que unos pocos, los mismos de siempre, se beneficien en detrimento de las mayorías.

Hoy la Universidad Central esta silenciada y al servicio del gobierno, para conseguirlo no han escatimado esfuerzos, han impuesto la ley de terror, la arbitrariedad y la persecución como la línea permanente de conducta, empezaron persiguiendo a estudiantes y docentes, descalificando a la FEUE, encarcelando miserablemente al Presidente Nacional de la FEUE, todo a cambio de una Ley de Educación Superior regresiva y concentradora que ha merecido el repudio de la mayoría de universidades y sectores progresistas del país que se encuentran firmemente unidos, a excepción de la Universidad Central que ya no está a la vanguardia, basta leer las observaciones timoratas y absurdas que se hacen a la ley del gobierno para visualizar la verdadera intención de las autoridades de esta universidad, solo pretenden tapar sus culpas y guardar las apariencias, por eso ahora en lugar del análisis, del debate, de la concientización se recurre a la obediencia exigible por la fuerza, se utiliza la coerción, la multa y la sanción para sacar a la gente.

En la Universidad Central se vive un régimen dictatorial, antidemocrático y represivo que se evidencia en la constante violación a los derechos humanos y la persecución política a quienes pensamos diferente o tenemos una línea política distinta a la del Rector Edgar Samaniego.

 Todo aquel que se opone a estos protervos intereses ahora es perseguido, todo aquel que defiende sus derechos es expulsado, todo aquel que denuncia estos atropellos es destituido, violentando no solo la Constitución sino el propio Estatuto Universitario, Reglamentos internos; todos los procesos están viciados de ilegalidades, fueron iniciados o culminados por jueces sin competencia, por comisiones especiales, arrogándose funciones de los Consejo Directivos de las Facultades y del propio H. Consejo Universitario; no se ha respetado el debido proceso, se ha impedido el derecho legítimo a la defensa, la presunción de inocencia, la motivación de las sanciones, la impugnación de los actos administrativos, el derecho al trabajo, la supremacía de la Constitución, entre otros.

Hago un llamado para no permitir que posiciones timoratas, desleales y de traición a esta Universidad y su gente comiencen a ganar terreno, no es posible que muchos de los miembros del Honorable Consejo Universitario se hayan convertido en simples levanta manos, que representantes de los trabajadores y empleados o de los estudiantes ante el H. Consejo Universitario, hoy sean los verdugos de sus propios compañeros, porque solo representan sus propios intereses, porque ahora que están con el poder se olvidan de su gente y dan las espaldas a quienes tienen la obligación de defender, porque el poder no daña a las personas, el poder solo muestra cual es su verdadera esencia.

Pero la historia los sabrá juzgar, como juzgó a su tiempo a quienes con el membrete de socialistas no han hecho más que traicionar sus propios principios, no han hecho más que alejarse de quienes dicen representar y no han hecho más que arrimarse, cuál ave de rapiña a todo lo que huela a poder, pues su práctica demuestra su naturaleza, para vergüenza de todos los sectores de izquierda de este país.

Nuestras raíces nos atan a esta universidad, esta universidad que con mayúsculas es una universidad junto al pueblo, por ello no vamos a permitir, como no lo permitimos cuando fuimos estudiantes, que sus enemigos se apoderen de ella, vamos a seguir luchando en todos los planos y en el campo legal seguiremos hasta las últimas consecuencias, hasta lograr que todas y todos aquellos que la han y nos han injuriado y calumniado, paguen por sus delitos.

Queremos una universidad que asuma su rol histórico, que contribuya al desarrollo del país, pero poniendo como prioridad a los más necesitados, queremos una universidad que responda a las demandas sociales, que contribuya a la emancipación de los pueblos, que de igualdad de oportunidades a todos los jóvenes, queremos una universidad libre, altiva, solidaria, equitativa, justa y democrática, queremos simplemente una universidad libre.

Mi destitución la asumo como parte de mi compromiso con la vida, la asumo desde las más elevadas convicciones que guían mi lucha, como mujer de izquierda revolucionaria, orgullosamente militante del Movimiento Popular Democrático, la asumo con la rebeldía que me caracteriza y con la mayor decisión de continuar hasta lograr que se haga justicia.

 “La unidad es más fuerte que el poder del miedo… es el primer paso a la victoria porque solo unidos somos invencibles”

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