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El guerrero que venció a la Dictadura del Miedo. Parte II (Entrevista a Marcelo Rivera desde la cárcel)

 Segunda Parte.

¿Osea que desde chiquito ya querías ser revolucionario?

Bueno, aún no tenía claro el concepto de revolución; lo que sí tenía claro era el concepto injusticia, no exactamente como el concepto, pero, frente a cualquier injusticia estaba listo para poner el pecho y defender a quienes necesiten, por eso en la escuela siempre me elegían presidente del grado. En el colegio no fue diferente, estando en primero me nombraron presidente del curso, recuerdo que todos me llamaban “ el presi”, lo que no sabía es que hiba a ser presidiario… (ríe con fuerza y se levanta a buscar algo entre sus libros, como si buscara otros recuerdos que contar).

 

¿“El presi”, es decir, el presidente?

Claro, el presidente, siempre me ha seguido esa “encantamiento” de ser presidente de todo sito o grupo donde me encuentro.

¿Cómo un “encantamiento”?

En casi todos los grados de la escuela y en el colegio me elegían presidente; cuando fui a estudiar en la provincia de Zamora Chinchipe en el colegio Luis F. Córdoba iniciamos la formación de la Asociación de Estudiantes y era presidente de 4to informática, fui a vivir en Quito e ingresé al colegio Cinco de Junio, en 6to curso ya era vice presidente y luego Presidente del Consejo Estudiantil, en ese mismo año fui electo Presidente Nacional de la FESE, (Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador) y en el año 2000 y en el 2002 me nombraron Presidente Nacional de la JRE (Juventud Revolucionaria del Ecuador), al ingresar en la Universidad Central mis compañeros de escuela de ciencias sociales me eligieron presidente de la Asociación de Estudiantes, y más tarde fui electo presidente de la FEUE Quito y Presidente Nacional de la FEUE.

Y para confirmar la regla, estando en la cárcel, ahora soy el presidente de las personas privadas de libertad, aunque la denominación de presidente la reemplacé por la de coordinador, que me parece más ajustada a la situación del lugar.  

¿Entonces, sólo te falta ser Presidente de la República?

He pensado en eso, si desde ese sitio tengo la oportunidad de seguir luchando por la transformación social del país, pues jamás me he negado a los retos, pero por ahora, me gustaría ser Asambleísta, debemos recuperar muchos derechos perdidos, como la educación gratuita, la autonomía universitaria, e impulsar la fiscalización a los corruptos y poner un alto a la prepotencia de este gobierno; la asamblea nos brinda muchas posibilidades de lucha, lamentablemente ahora es solo un apéndice del poder ejecutivo, muy pocos asambleístas sacan la cara por el país, entre ellos, los compañeros del MPD y Pachakutik.

¿Y cómo te vinculaste con los grupos de izquierda?

El el colegio Nicolás Infante Díaz, asistí como delegado al congreso provincial de la FESE, estaba en primer curso, era el año 1991, allí entré en contacto con las ideas de izquierda que pululaban entre los jóvenes de la provincia. Quienes asistieron al evento resolvieron iniciar movilizaciones en contra del alza de pasajes, nuestro colegio -como siempre- encabezó la protesta. En el Nicolás existía un grupo muy fuerte de militantes de la JRE, de los compañeros del colegio que en ese entonces eran líderes estudiantiles recuerdo a Max Montes, Mao Moreno, hasta sus nombres provienen de iconos de la revolución mundial, Mao Tse Tung y Carlos Marx, eran los clásicos… (risas), ellos dirigían al Frente Revolucionario Infantino, el combativo FRI. 

El guerrero que venció a la Dictadura del Miedo. (Primera Parte)

Quienes creen que los ideales han muerto y los sueños de libertad, son solo eso: sueños, están equivocados. Hay hombres y mujeres que entregan su vida para alcanzar los ideales de libertad, justicia y dignidad. Aquellos seres hechos de una trama especial; sin reservas, se lanzan a la conquista de una nueva vida, de una patria nueva.

Marcelo Rivera es de aquellos que luchan sin cesar,  con su ejemplo, aviva la esperanza en miles de corazones que laten fuerte por un mañana mejor. Hoy, queremos conocer al hombre que se enfrentó a la tiranía y la desafió de pie.

Queremos mirar al ser humano en sus experiencias de vida, en su formación, en sus sueños y esperanzas. Muchas cosas no se saben de este personaje, solo la información que algunos grandes medios han publicado, desfigurando en unos casos y ocultando en otros, al verdadero ser humano. Con esta entrevista, vamos a retratar al líder universitario que hoy cumple una condena de 3 años de prisión acusado de “agresión terrorista”.

La entrevista a Marcelo Rivera.

Sobrepasando varias dificultades logramos acceder a la cárcel de Sucumbíos, ubicada a 8 kilómetros y medio en dirección a la ciudad del Coca provincia de Orellana; el nuevo Centro de Rehabilitación está rodeado de una espesa vegetación típica de la amazonia. Al ingresar al pabellón donde se encuentra nuestro entrevistado, se siente un ambiente lúgubre, una centena de personas privadas de su libertad caminan sin rumbo fijo, dan vueltas en el pequeño patio, o charlan con alguien bajo el tenue sol de la mañana.

Marcelo nos recibe en su celda y luego de los saludos correspondientes, le planteo una pregunta directa y sin anestesia.

¿Marcelo que es la cárcel para tí?

La cárcel es un lugar para conocerse así mismo, hacer revisiones intensas sobre su pasado, presente y futuro. En la cárcel se esconde aquello que la sociedad no quien ver o aceptar.

¿Tú eres eso que la sociedad no quiere?

Yo diría, soy aquello que las clases dominantes y la sociedad capitalista no quiere ver ni aceptar, los sectores derechistas que ahora están en el gobierno nos temen, porque saben que no les tenemos miedo, saben de nuestra fortaleza, de nuestra decisión de lucha por el socialismo. Intentaron acallarme con sus amenazas, luego quisieron comprar mi conciencia con dádivas y ofrecimientos corruptos, mi respuesta fue: seguir en la lucha; entonces, aprovecharon una oportunidad y me encarcelaron; sin embargo, sigo firme, a sí me toque cumplir todos los años de condena que me impongan, saldré de este sitio con la frente en alto y orgulloso de que jamás me arrodillé ante este régimen.

¿Cuando hablas parece que estás agitando a las masas, pero solo estoy yo y mi compañera en esta celda?

Ríe a carcajadas y contra-ataca con su expresiva forma de hablar, mueve las manos como si ellas adquiriesen vida propia, dibujando en el aire cada afirmación o negación:

Responde: Con tú entrevista intento sembrar ideas, agitar conciencias, y claro agitar a las masas, estoy seguro que muchos leerán tú trabajo periodístico, entenderán el mensaje y se unirán a la lucha, si logro movilizar a uno solo con ésta entrevista me sentiré complacido.

  • Y si no se moviliza nadie?
  • Pues, estaré tranquilo con mi conciencia porque dije lo que tenía que decir.

    Cuéntanos un poco de tu vida, cuántos años tienes, dónde estudiaste, como es tu relación con tus padres etc?

Sonríe y responde: es un test psicológico?

  • No, es una entrevista sobre el hombre detrás de la fama y la política.
  • Siendo así, les contaré algunas cosas que de pronto sean interesantes para ustedes, pero creo que son parte de la vida de una persona común…

Nací en Quito el 10 de marzo de 1978, tengo 34 años, los primeros 15 años viví en la ciudad de Quevedo, provincia de Los Ríos, allí estudié en la escuela América de los curas maristas hasta segundo grado; la situación de nuestra familia se complicó a partir de un asalto al taller de mi padre, él es joyero, es artesano; para ingresar a 3er grado me cambiaron a una escuela pública, la escuelita “18 de Octubre” donde culminé la primaria.

Antes de terminar la escuela, en sexto grado, todos anhelábamos ingresar al colegio Nicolás Infante Díaz (héroe de la revolución liberal de Alfaro), es un colegio muy prestigioso en la provincia, sus alumnos siempre se expresan en nombre del pueblo,  la gente tiene una gran admiración por los “infantinos” como les dicen; en aquellos tiempos ser infantino, era casi como ser revolucionario, ser un guerrillero, un luchador.

Con mis padres siempre tuve una buena relación, en especial con mi madre, la señora Norma Toro, con ella siempre hablamos, le confieso mis penas, mis ideas, en fin… es una amiga, una madre, un ejemplo de mujer trabajadora y luchadora; nos crió con “mano dura”, si no hacíamos caso, era de seguro una cita con la “veta-manaba”… (ríe y su rostro cambia de expresión cuando se refiere a su madre).

Que las celdas se conviertan en aulas y las cárceles en escuelas. Eso es hacer la REVOLUCIÓN!

Hace unos pocos días recibimos un informe del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos donde se exponen los siguientes datos: de todos los PPL que estudian en los Centros de Rehabilitación Social (CRS) del país, el  81% esta en ciclo básico y el 3,5% en alfabetización,  y solo 35 Personas Privadas  de Libertad (PPL) en el país están en estudiando en la universidad.

Otro dato  muy importante es que de todos los CRS del país, el CRS-SUCUMBÍOS es el que mayor número de PPL tiene incorporados al Sistema de Educación Formal en educación básica y secundaria, y somos el CRS más joven, con menos de dos años de funcionamiento.

Sobre esto dos reflexiones:

Primero. Estos resultados son producto de nuestro firme convencimiento respecto a que solo con educación es posible la rehabilitación. En el CRS-SUCUMBÍOS pese a las múltiples dificultades que tenemos, estamos convencidos de que si es posible cambiar la vida de muchas personas que por ahora están internos, pero que mañana saldrán a la calle con una nueva herramienta para enfrentar la vida, esa herramienta es la educación.

Segundo: Si tenemos un alto número de personas que se encuentran en el ciclo básico y en la educación media, nuestro reto ahora es ser el primer CRS en el país que tenga el mayor número de estudiantes en integrados a la universidad. Que es un sueño, que es imposible, ¿por qué? ¿por qué es imposible?

Les voy a contar como se hacen realidad los sueños:

Hace un año y medio, a través del contacto que establecieron los compañeros de la UNE de Sucumbíos enviamos un oficio a las autoridades de la Unidad Educativa Juan Jiménez, para  solicitarle la creación de una extensión en el CRS-Sucumbíos. Sus primeros alumnos serían los más de 30 PPL que integraron el curso de alfabetización que iniciamos en el pabellón de Mínima Seguridad.

Empezamos con un estudiante, el “machoman”, la iniciativa se propagó y al día siguiente ya eran 5 más, luego 15, la celda nos quedó muy pequeña nos pasamos al pasillo, al ver la respuesta de las PPL el CRS nos cedió las aulas del pabellón, que a la fecha se encontraban inutilizadas. Los alumnos del curso de alfabetización fueron los primeros en matricularse en la Unidad Educativa.

Los funcionarios jóvenes del CRS-SUCUMBÍOS, en especial del Departamento Educativo, se empoderaron del proyecto y lo impulsaron; la Dirección de Educación asumió el reto de nombrar a maestras y maestros de planta para sostener la escuela y el colegio que hoy tenemos en el CRS-SUCUMBÍOS.

Con paso seguro y con la mirada puesta en el futuro, hace pocas semanas se graduaron los primeros tres bachilleres del Colegio del CRS-SUCUMBÍOS y están en camino una docena de compañeros  que culminarán la primaria.

Esto es hacer REVOLUCIÓN

Marcelo Rivera se mantiene firme tras las rejas.

Una lección de dignidad y honor propias de un combatiente revolucionario.

Luego de varios días de espera la respuesta llegó inesperadamente, la dirección nacional del partido aprobó nuestra petición de visitar oficialmente al compañero Marcelo Rivera, líder estudiantil  que fue sentenciado por un tribunal penal a 3 años de prisión acusado de “agresión terrorista” y al pago de 300.000 dólares por concepto de daños y perjuicios1.

Al recibir la confirmación, preparamos inmediatamente el viaje a la ciudad de Lago Agrio provincia de Sucumbíos,  sitio donde se encuentra detenido el dirigente universitario, en  el  recién inaugurado Centro de Rehabilitación Social de Sucumbíos,  o la “Guantánamo de Ecuador2” como ha sido denominada por varios medios de comunicación alternativos.

El viaje es largo y cansado, son aproximadamente 6 o 7 horas de recorrido en bus o en auto particular, al llegar a la ciudad se siente el clima cálido-húmedo de la amazonia ecuatoriana; en el terminal terrestre tomamos un taxi para llegar pronto a nuestro destino, cuando indicamos al conductor de vehículo el lugar a donde nos dirigíamos, en medio del diálogo de rigor que los taxistas entablan con sus clientes, nos preguntó a quién veníamos a visitar, le respondimos que iríamos a conocer a Marcelo Rivera ex presidente de la FEUE; el taxista expresó su admiración con el joven universitario, y nos contó haber escuchado en la radio que: “correa lo persigue por defender la educación para los pobres”.

Al fin arribamos a la cárcel de Sucumbíos, varios policías y guías penitenciarios apostados en la puerta de ingreso vigilan y revisan minuciosamente a todos los que entran y salen de la prisión; después de pasar por cuatro filtros de seguridad, llegamos al pabellón de pre-libertad; al preguntar por Marcelo Rivera, los demás detenidos presurosos se encargan de llevarnos a la celda donde habita el “profesor” o el “comandante” como lo llaman con respeto sus compañeros prisión.

Al golpear la gran puerta de metal verde de la celda, Marcelo nos recibe con una amplia sonrisa y un fuerte apretón de manos, la primera impresión que causó a mi compañero de viaje y a quien escribe estas líneas fue: “sigue tan fuerte y optimista como siempre”. La celda mide 4 por 4 metros, tiene lugar para dos camas, una mesa que sirve de escritorio, un retrete y una ducha, en las paredes se muestran afiches con las pinturas clásicas de  Oswaldo Guayasamín (el más importante pintor ecuatoriano), junto a la cama, algunos discos de grupos de heavy metal, una guitarra, libros, documentos y las fotos del guerrillero Cubano-Argentino Ernesto “Che” Guevara.

Marcelo nos cuenta su vida tras la rejas, como si se tratara de un internado donde ha venido -según sus propias palabras- a  “preparase para profundizar la lucha revolucionaria en mejores condiciones”. Su tiempo en la cárcel está organizado, su labor empieza a las 4 de mañana con el primer estudio de código civil, pues se encuentra cursando una segunda carrera a distancia en la Universidad Técnica Particular de Loja – UTPL, luego el aseo, arreglo de la celda, acondicionamiento físico y desayuno, todo esto antes de las 8h30, porque a esa hora debe abrir la biblioteca del centro, donde labora en la entrega y recepción de libros y demás material didáctico.

Su hablar es firme y jovial, no pierde la oportunidad para hacer alguna broma o reírse a carcajadas de alguna ocurrencia que salta en medio de la conversación, pero siempre regresa al tema que le apasiona: la política; hablar con él significa someterse a un examen sobre la realidad nacional,  la lucha del movimiento social organizado, la unidad de las izquierdas, las políticas del gobierno, la educación, la universidad, en fin… son muchos temas sobre los que pregunta, da opiniones y hace reflexiones; parece que no estuviese encerrado en cuatro paredes, se expresa con una convicción que trasluce seguridad en la victoria.

Al preguntarle sobre su familia, su hija y sus amigos, su voz y su rostro cambian, sonríe y nos habla  con orgullo de su madre, la señora Norma Toro, quien los visita cada quince días y lo mantiene informado de las cosas que hacen los “compañeros del partido” como dice su mamá; La mirada de Marcelo toma un brillo especial cuando se refiere a su hija Antonela, tiene de 9 años y vive en la ciudad de Cuenca, no la ve hace 2 años y medio, desde que él está en prisión, pero la llama por teléfono, cuando hay señal o tiene acceso a un código de las cabina públicas que hace poco instalaron en el pabellón.

El Ministerio de Justicia tomó la resolución de trasladarlo de la cárcel de Quito a la de Sucumbíos,  los motivos habría sido políticos, su actividad al interior de la cárcel número 2 del ex – penal García Moreno, y su participación en el Comité de Internos de este centro, desataron la aplicación de esta medida, que se ejecutó en medio de una huelga de hambre en protesta por la destitución injustificada del director de dicha cárcel; la Dirección Nacional de Rehabilitación y el ministro de justicia de aquel entonces el Dr. José Serrano, indicaron a los medios de comunicación que: “Rivera seguía realizando actividad política, azuzando a los internos,  y haciendo pronunciamientos por Internet y la redes sociales3

Al llegar al Centro de Rehabilitación de Sucumbíos, Marcelo no tardó en conformar el comité de internos, organizar cursos de alfabetización, computación, guitarra y otras actividades, nos cuenta con alegría que sus alumnos a quienes alfabetizó, ingresaron a la extensión de la Unidad Educativa Juan Jiménez, institución que inició su clases en la cárcel, por las gestiones que realizó en conjunto con los miembros de la UNE de la localidad.

El proceso judicial aún está en veremos, según uno de sus abogados, el Dr. Marco Cadena, en diciembre cumplirá los tres años de condena, pero debe seguir tras las rejas, purgando una sentencia de un año de prisión por supuestas lesiones causadas al ex diputado Oswaldo Flores del PRIAN, en las movilizaciones por la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente; por esta causa, aplicará el beneficio de rebaja de pena, pre-libertad o libertad controlada; aunque su aprobación no es segura, ya que según el jurisconsulto: “el gobierno hará hasta lo imposible para mantener encarcelado a Marcelo Rivera, no les interesa que este joven salga  libre y siga luchando por sus ideales”4. A pesar de esto, dice que presentará los recursos legales para recuperar su libertad a principios del año próximo. 

El tiempo pasa con una velocidad increíble, los guías se acercan a la celda a decirnos que las visita se ha terminado y que debemos retirarnos, nos despedimos con un fuerte abrazo de aquel hombre que con su ejemplo, nos entrega una lección de dignidad y honor propias de un combatiente revolucionario.

Referencias:

  • Diario el Telégrafo. 11 de marzo del 2011.
  • Periódico En Marcha. Órgano del PCMLE – edición 1233.
  • Resolución del 1er Tribunal de Garantías Penales de Pichincha. 26 de octubre del 2010.
  • Periódico Alternativo Opción. Edición de abril del 2011.

1Resolución del 1er Tribunal de Garantías Penales de Pichincha. 26 de octubre del 2010.

2Periódico Alternativo Opción. Edición de abril del 2011.

3Diario el Telégrafo. 11 de marzo del 2011.

4Periódico En Marcha. Órgano del PCMLE – edición 1233.