El guerrero que venció a la Dictadura del Miedo. (Primera Parte)

Quienes creen que los ideales han muerto y los sueños de libertad, son solo eso: sueños, están equivocados. Hay hombres y mujeres que entregan su vida para alcanzar los ideales de libertad, justicia y dignidad. Aquellos seres hechos de una trama especial; sin reservas, se lanzan a la conquista de una nueva vida, de una patria nueva.

Marcelo Rivera es de aquellos que luchan sin cesar,  con su ejemplo, aviva la esperanza en miles de corazones que laten fuerte por un mañana mejor. Hoy, queremos conocer al hombre que se enfrentó a la tiranía y la desafió de pie.

Queremos mirar al ser humano en sus experiencias de vida, en su formación, en sus sueños y esperanzas. Muchas cosas no se saben de este personaje, solo la información que algunos grandes medios han publicado, desfigurando en unos casos y ocultando en otros, al verdadero ser humano. Con esta entrevista, vamos a retratar al líder universitario que hoy cumple una condena de 3 años de prisión acusado de “agresión terrorista”.

La entrevista a Marcelo Rivera.

Sobrepasando varias dificultades logramos acceder a la cárcel de Sucumbíos, ubicada a 8 kilómetros y medio en dirección a la ciudad del Coca provincia de Orellana; el nuevo Centro de Rehabilitación está rodeado de una espesa vegetación típica de la amazonia. Al ingresar al pabellón donde se encuentra nuestro entrevistado, se siente un ambiente lúgubre, una centena de personas privadas de su libertad caminan sin rumbo fijo, dan vueltas en el pequeño patio, o charlan con alguien bajo el tenue sol de la mañana.

Marcelo nos recibe en su celda y luego de los saludos correspondientes, le planteo una pregunta directa y sin anestesia.

¿Marcelo que es la cárcel para tí?

La cárcel es un lugar para conocerse así mismo, hacer revisiones intensas sobre su pasado, presente y futuro. En la cárcel se esconde aquello que la sociedad no quien ver o aceptar.

¿Tú eres eso que la sociedad no quiere?

Yo diría, soy aquello que las clases dominantes y la sociedad capitalista no quiere ver ni aceptar, los sectores derechistas que ahora están en el gobierno nos temen, porque saben que no les tenemos miedo, saben de nuestra fortaleza, de nuestra decisión de lucha por el socialismo. Intentaron acallarme con sus amenazas, luego quisieron comprar mi conciencia con dádivas y ofrecimientos corruptos, mi respuesta fue: seguir en la lucha; entonces, aprovecharon una oportunidad y me encarcelaron; sin embargo, sigo firme, a sí me toque cumplir todos los años de condena que me impongan, saldré de este sitio con la frente en alto y orgulloso de que jamás me arrodillé ante este régimen.

¿Cuando hablas parece que estás agitando a las masas, pero solo estoy yo y mi compañera en esta celda?

Ríe a carcajadas y contra-ataca con su expresiva forma de hablar, mueve las manos como si ellas adquiriesen vida propia, dibujando en el aire cada afirmación o negación:

Responde: Con tú entrevista intento sembrar ideas, agitar conciencias, y claro agitar a las masas, estoy seguro que muchos leerán tú trabajo periodístico, entenderán el mensaje y se unirán a la lucha, si logro movilizar a uno solo con ésta entrevista me sentiré complacido.

  • Y si no se moviliza nadie?
  • Pues, estaré tranquilo con mi conciencia porque dije lo que tenía que decir.

    Cuéntanos un poco de tu vida, cuántos años tienes, dónde estudiaste, como es tu relación con tus padres etc?

Sonríe y responde: es un test psicológico?

  • No, es una entrevista sobre el hombre detrás de la fama y la política.
  • Siendo así, les contaré algunas cosas que de pronto sean interesantes para ustedes, pero creo que son parte de la vida de una persona común…

Nací en Quito el 10 de marzo de 1978, tengo 34 años, los primeros 15 años viví en la ciudad de Quevedo, provincia de Los Ríos, allí estudié en la escuela América de los curas maristas hasta segundo grado; la situación de nuestra familia se complicó a partir de un asalto al taller de mi padre, él es joyero, es artesano; para ingresar a 3er grado me cambiaron a una escuela pública, la escuelita “18 de Octubre” donde culminé la primaria.

Antes de terminar la escuela, en sexto grado, todos anhelábamos ingresar al colegio Nicolás Infante Díaz (héroe de la revolución liberal de Alfaro), es un colegio muy prestigioso en la provincia, sus alumnos siempre se expresan en nombre del pueblo,  la gente tiene una gran admiración por los “infantinos” como les dicen; en aquellos tiempos ser infantino, era casi como ser revolucionario, ser un guerrillero, un luchador.

Con mis padres siempre tuve una buena relación, en especial con mi madre, la señora Norma Toro, con ella siempre hablamos, le confieso mis penas, mis ideas, en fin… es una amiga, una madre, un ejemplo de mujer trabajadora y luchadora; nos crió con “mano dura”, si no hacíamos caso, era de seguro una cita con la “veta-manaba”… (ríe y su rostro cambia de expresión cuando se refiere a su madre).

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