Propuesta de Marcelo Rivera al Encuentro Nacional de Jóvenes con Alberto Acosta. Sábado 24 de noviembre del 2012.

A los compañeros y compañeras del Encuentro Nacional de Jóvenes con el Eco. Alberto Acosta candidato a la Presidencia de la República por la Unidad Plurinacional de las Izquierdas. Realizado en la ciudad de Quito el sábado 24 de noviembre del 2012.

Compañeros y compañeras, amigos todos:

Están presentes en este encuentro lo más avanzado de la juventud ecuatoriana, la sabia renovadora del país, la esperanza del presente y del mañana.

La juventud revolucionaria reunida en este evento renueva su compromiso de mantenerse firme en los combates libertarios en el presente, para construir un futuro promisorio, un futuro donde las inequidades y desigualdades sociales sean abolidas, donde la educación sea un derecho de todos y no un privilegio de pocos, donde se respete la dignidad, la libertad y autodeterminación del ser humano.

Comparto con ustedes algunas reflexiones:

La cruda realidad ha puesto en evidencia los propósitos del régimen correísta en el ámbito social y educativo; una verdad salta a la vista: la educación dejó de ser un derecho humano y pasó a convertirse en un elemento supeditado a los intereses monopólicos de las grandes transnacionales.

Para resolver la crisis del sistema capitalista, el imperialismo en contubernio con sus gobiernos títeres, adelanta medidas para modernizar el sistema y facilitar la entrada de las empresas extractivistas mineras a nuestro territorio profundizando la expoliación de nuestros recursos naturales y minerales. En poco tiempo, veremos quienes son los realmente beneficiarios de la construcción de las grandes carreteras, autopistas, y puentes; estas obras, en general, no están destinadas al servicio del pequeño y mediano productor agrícola, ésta infraestructura está dedicada a los gigantescos camiones y volquetes chinos y canadienses, en los que se llevarán nuestros recursos, dejando a su paso destrucción y contaminación de nuestro medio ambiente; ese es el gran proyecto de desarrollo al que aspira el presidente Correa.

La aprobación de la Ley de Educación Superior y la aplicación del Bachillerato General Unificado forman parte de la política extractivista en nuestro país; a la burguesía en el poder le interesa crear las condiciones para contar con una mano de obra calificada y lista para ser explotada.

Se explica entonces el porqué al gobierno le era urgente tomar el control de las Universidades y Escuelas Politécnicas, eliminar la autonomía universitaria, cerrar las carreras, escuelas y facultades que no están acordes con la visión de desarrollo del régimen; eliminar el libre ingreso y la gratuidad para hacer de la universidad una institución de élite.

En el caso de la educación media, el rol asignado por los tecnócratas del desarrollismo extractivista, es aún más grave, para ellos, la juventud debe adquirir conocimientos y habilidades básicas, generales, un poco de todo y nada a la vez, para que a lo sumo puedan aplastar botones, manejar una máquina, en definitiva, ser instrumentalizados en el proceso productivo del capital; ya lo dijo Correa con mucha claridad: “no todos deben ir a la universidad, para eso están los institutos técnicos y tecnológicos…”

El “cabayo de troya” en la ofensiva reaccionaria fue el discurso sobre la pretendida excelencia académica, la calidad educativa, la meritocracia, la sociedad del conocimiento, y otros tantos términos rimbombantes que contrastados con la realidad dejaron de tener sentido alguno. ¿Excelencia académica es haber excluido a casi 48 mil jóvenes de las aulas universitarias?, ¿Tenemos calidad educativa con tan solo 20 Escuelas del Milenio en todo el país?.

En la época de la “larga noche neoliberal” nos decían cosas como estas: “La calidad educativa la alcanzaremos reduciendo el número de alumnos por aula”, “hay que eliminar la sobre población estudiantil en la universidad”. 10 años después hay aulas de la universidad con capacidad para 40 personas donde ahora solo asisten 3 estudiantes. Al parecer, la larga noche neoliberal se extendió por obra del los tecnócratatas.

Este proceso viene aparejado con la construcción de una sociedad policíaca-represiva, altamente controlada, donde todo o casi todo, esta definido, normado y establecido: la plataforma informática del Senacyt decide que carrera debes seguir, el Ministerio de Educación decide en que colegio o escuela de la zona debes matricularte, los medios de comunicación deben trasmitir las noticias oficiales porque solo esas noticias tienen carácter de verdad absoluta; sólo organizaciones afines al gobierno tienen reconocimiento, a las demás, se las divide; con esto, arribamos a una sociedad donde el “superestado” decide todo en nombre de los demás: Decide que y donde debes estudiar, decide que debes pensar, y decide donde debes organizarte. Llegan al colmo de decidir si debes o no tomar una cerveza el domingo.

Nuestra responsabilidad es luchar por la dignidad y la libertad del ser humano.

Es necesario tener claridad en las cosas, para estar en condiciones de orientar correctamente la lucha de la juventud y el pueblo, por esa razón, el resumido análisis precedente, nos sirve de base para proponer algunas líneas para el debate:

Luchar por la vigencia de la democracia.

Recuperar la democracia significa, en las actuales condiciones, luchar por una educación al servicio de los intereses sociales y nacionales; una educación liberadora y emancipara, que ponga al centro la dignidad del ser humano, que respete su autodeterminación, que le permita realizarse como persona integral. La educación debe liberar al ser humano de las cadenas de la alienación ideológica y cultural que nos han sido impuestas por el sistema. Porque la dignidad del ser humano está por encima de los intereses del capital. En esta línea, los constructores de la educación liberadora son la juventud y los pueblos, la nueva educación no es obra de los “doctos” o “sabelotodo” que pretenden con sus teorías alejadas de la realidad social imponernos su visión fantástica de la realidad.

Los tecnócratas convirtieron a los jóvenes en cifras estadísticas, en “cosas manipulables” a quienes se les debe dar decidiendo su destino.

Por un Gobierno Plurinacional, Democrático y Patriótico, que le devuelva la educación al pueblo.

Inicio este párrafo con la expresión NUESTRO GOBIERNO, porque solo un gobierno de todos y para todos, será el que nos garantice la construcción de una nueva sociedad. NO existen los mecías o salvadores supremos; las transformaciones sociales es una tarea de la juventud y los pueblos organizados.

NUESTRO GOBIERNO con el Eco. Alberto Acosta a la cabeza, debe incorporar a las organizaciones de maestros, estudiantes y padres de familia al proceso educativo de manera directa, considerándolos como agentes de cambio. Las organizaciones tienen una rica experiencia y muchas propuestas que deben ser recogidas e impulsadas.

La Constitución aprobada en Montecristi debe ser reinstalada, todos los elementos, decretos, acuerdos y resoluciones administrativas que estén en contradicción con los principios democráticos establecidos en ella deben ser derogados inmediatamente.

En el caso de la Ley Orgánica de Educación Superior (LOES) su aprobación fue a las claras fraudulenta, por lo que dicha ley debería ser derogada, de no ser así, todos los elementos que violan mandatos expresos como el derecho a la gratuidad de la educación, la autonomía universitaria, el libre ingreso, el cogobierno, deben ser reformados.

La aplicación del proyecto de Bachillerato General Unificado (BGU) debe ser suspendido, hasta tanto, deberá convocarse al gran diálogo nacional por una nueva educación, donde se establezcan las bases hacia la construcción de un proyecto educativo eminentemente nacional.

En el marco de un acuerdo nacional y social, las organizaciones juveniles deben ser parte de elaboración de una Ley de la Juventud que tenga como ejes principales la garantía de los siguientes derechos:

  • Empleo para la juventud, pasantías y prácticas remuneradas
  • Participación democrática en todos los aspectos que tengan que ver con la juventud.
  • Educación gratuita y de calidad para todos y todas. Eliminación de todo elemento excluyente y meritocrático en la educación.
  • Ampliación y masificación del programa de Becas.
  • Espacios de recreación, cultura y deportes.
  • Salud especializada preventiva y curativa para la juventud.
  • Seguro social para la juventud.
  • Fortalecimiento de los espacios organizativos juveniles
  • Derecho a la libertad de organización, expresión y movilización de los jóvenes

La unidad de todas las fuerzas sociales, democráticas y de las izquierdas es una garantía para alcanzar la verdadera transformación a la que todos aspiramos; la unidad nos fortalece y nos permite avanzar a paso seguro hacia la victoria, por ello, este proceso unitario debe ampliarse y profundizarse. La unidad desde las bases hasta los niveles de dirección, la unidad de todos los sectores juveniles y estudiantiles democráticos es una tarea planteada, para enfrentar juntos la batalla político-electoral en la actual coyuntura, y para seguir juntos en la lucha por una nueva sociedad.

En la actual situación política nuestra principal tarea es: debatir, persuadir, organizar, movilizar y obtener el respaldo de la juventud y del pueblo traducido en votos para nuestros candidatos de la Unidad de las Izquierdas. Nuestra relación con las masas juveniles es una ventaja que nos permitirá superar la campaña millonaria de la oligarquía.

Libertad inmediata a todos los presos políticos, amnistía general a los luchadores antiminería y en defensa de la naturaleza. Reforma y eliminación en el Código Penal de todos los mecanismo jurídicos represivos que criminalizan la lucha social y persiguen el pensamiento. Eliminación de el capitulo que hace relación a los delitos de “sabotaje y terrorismo”.

Firmes en la lucha contra la dictadura del miedo.

Con estas pocas líneas, quiero ser parte del debate que ustedes hoy están desarrollando en este encuentro, hay muchas cosas por discutir, desde el sitio donde me encuentro, alcanzo a mirar a través de los barrotes que me rodean un luminoso futuro que nos aguarda.

Los muros y alambrados, las mallas y barrotes, los grandes candados con los que cada noche intentan encerrar mi conciencia, no han logrado impedir que continúe soñando en un Ecuador socialista.

Con firmeza y seguridad en la victoria, por ahora me despido de ustedes. Muy pronto estaremos nuevamente en primera línea, junto al pueblo y sin temor.

 

Fraternalmente,

 

 

Lic. Marcelo Rivera T.

Desde la Cárcel de Sucumbíos

 

 

 

 

 

 

 

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